LECCIÓN 11: CANTO A LA PERSONA Y OBRA DE CRISTO  (Col 1:15-23)

I. CRISTO Y SU RELACIÓN CON EL PADRE Y LA CREACIÓN

A.Es la imagen de Dios (1:15)

El pasaje empieza afirmando que el “amado Hijo” (v. 13) es la “imagen del Dios invisible”. Esta descripción equivale a lo que el apóstol declara en otra de sus cartas: que Cristo “siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse” (Filipenses 2:6). En la iglesia de Colosas se habían infiltrado varias herejías. Una de ellas, de origen gnóstico, enseñaba que Cristo no era mas que una de las muchas emanaciones que había en el universo, intentando así convertirlo en parte de la creación misma. Pablo abre el pasaje  afirmando con sólida convicción que Cristo participa de la misma naturaleza, divinidad y existencia de Dios (compárese con Juan 1:1), estableciendo así un sólido fundamento sobre el cual levantará la gloriosa estructura de su  Cristología.

 

B. Es el agente de la creación (1:16,17)

Los vers. 16,17 establecen las siguientes verdades cristológicas en relación con la creación: 1) en Cristo fueron creadas todas las cosas, 2) todo fue creado por medio de Él, y 3) para Él; 4) Él es antes de todas las cosas, y 5) todas las cosas en Él subsisten. En el v. 15 Pablo habla de la relación de Cristo con Dios; ahora, en los vv. 16,17 habla de su relación con el universo. Su argumentación en contra de las herejías gnósticas sigue orden eminentemente lógico e inteligente. Una vez establecida la Deidad de Cristo, pasa a tratar el lugar que tiene Cristo con el universo, no solamente con el planeta Tierra sino con todo el cosmos; no sólo con el universo material sino también el espiritual, el universo invisible.

 

II. CRISTO Y SU OBRA REDENTORA (Colosenses 1:18-20)

A. Es la cabeza de la iglesia (1:18)

Con la mención de Cristo como la cabeza de la iglesia, el himno pasa de su perspectiva  cosmológica a la soteriológica (redentora) y eclesiológica (la relación de Cristo con la iglesia). En primer lugar, Pablo habla de la iglesia como un cuerpo. La expresión “cuerpo de Cristo” denota una relación orgánica por medio de la cual Cristo ejerce control sobre su pueblo, de la misma manera como en el sentido natural la cabeza dirige el cuerpo. En segundo lugar, hay una profunda idea en la figura de Cristo como cabeza de su pueblo y es: la íntima relación que hace de la cabeza y el cuerpo una sola entidad. Cuando el Señor se le apareció a Saulo camino a Damasco, no le dijo:”¿Por qué persigues a mi iglesia” sino, “¿Por qué me persigues?”.

 

B. Es el agente de la restauración de todas las cosas (1:19,20)

El ver. 19, cuyo paralelo es Colosenses 2:9, tiene que ver con la relación que existe entre Cristo y Dios. Aquí Pablo está hablando de una situación que antecede a las manifestaciones corporales de Cristo para salvar al mundo: se refiere a la plenitud de la Deidad que reside en el Hijo desde antes de la creación del universo. El v. 20 ha sido objeto de variadas interpretaciones, pero lo que los eruditos bíblicos más confiables nos dicen, y que nos parece la explicación más razonable es que: la palabra “reconciliación” posee más bien la connotación de “restauración”, “sujeción” y “pacificación”. Por la muerte de Cristo, el mundo ha sido restaurado (potencialmente) a lo que fue su forma original, el que obtendrá su consumación definitiva cuando Cristo venga. Los poderes del mal ya han sido vencidos; no afectan a los hijos de Dios cuando viven sumisos a Él, y estos poderes serán arrojados al abismo en el juicio final.

 

III. CRISTO Y LA IGLESIA (Colosenses 1:21-23)

A. Es el agente de la reconciliación de los creyentes (1;21,22)

El apóstol dirige ahora su atención a los miembros de la iglesia de Colosas. Con el v. 21 se pasa a la aplicación práctica de la obra reconciliadora de Cristo directamente en los destinatarios de la carta, los colosenses. El vers. 21 se abre con unas palabras que son enfáticas: “Y a vosotros también”. ¿De qué hubiera aprovechado a los colosenses que Cristo hubiese corregido las irregularidades del universo si no hubiese afectado personalmente sus vidas? Por eso Pablo utiliza en el vers. 21 dos expresiones que son muy comunes en sus escritos y que conllevan una carga  teológica muy importante para el evangelio, ellas son: “erais en otro tiempo” y “ahora” (“mas ahora”), expresiones paulinas que demarcan con fuerza el pasado del creyente con el presente.

 

B. La iglesia necesita serle fiel hasta el fin (1:23)

El vers. 22 señala una finalidad muy específica por la cual Cristo murió ignominiosamente: para presentar a los redimidos delante de Él “santos”, “sin mancha” e “irreprensibles”. Desgraciadamente, esto no es lo prioritario de la iglesia contemporánea. Hagámonos de las siguientes preguntas con sinceridad: ¿Coinciden los objetivos mencionados en los textos ya vistos con el estilo de vida del creyente contemporáneo? ¿Conducen muchos de las actividades y programas de las iglesias a que los creyentes sean más “santos”, “irreprensibles”, a fin de “ser presentados delante de Cristo” con verdadero orgullo espiritual? Nuestro pasaje concluye con una seria advertencia: “si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio...”. Pablo utiliza cuatro términos fundamentales en la peregrinación cristiana: 1) permanecer, 2) estar fundados, 3) estar firmes, y 4) no moverse de la esperanza del evangelio. Los privilegios conllevan serias responsabilidades. El Señor ubica a los creyentes en la palma de su mano, pero demanda que no se salgan de ella. ¡Cuánto habla la Biblia sobre el tema de cuidar la gran salvación que Dios da!

 

RESUMEN GENERAL DE LA LECCIÓN

En nuestro pasaje vimos la relación que hay desde la eternidad entre Cristo y Dios. Cristo desde la misma eternidad estaba con Dios y era Dios (Juan 1:1). Después vimos la relación de Cristo con el universo, el cosmos en general. No es parte de él, porque por medio de Él fue hecho. Y no sólo  el mundo inanimado, sino también los seres humanos y los angelicales. Por último, vimos la relación de Cristo con la iglesia: por causa de su muerte, ha reconciliado a los que creen, y los habilita para que sean santos, sin mancha e irreprensibles. ¡Eso evidencia el triunfo del crucificado!

 

LECTURAS DEVOCIONALES DIARIAS

Lunes: La señal de Emanuel (Isaías 7:10-25). Martes: Nacimiento del Rey mesiánico (Isaías 9:1-7) Miércoles: Dios promete un Pastor para su pueblo (Isaías 40:1-11). Jueves: El Siervo de Jehová es anunciado (Isaías 42:1-13). Viernes: El nacimiento de Jesús (Mateo 1:18-25) Sábado: Cristo vino en el cumplimiento del tiempo de Dios (Gálatas 4:1-7).